9 Manos a la obra.

 

MANOS A LA OBRA.
Saturno también edifica, ofrece la energía necesaria para estructurar, pero también exige compromiso, lealtad, disciplina y constancia, sin la cual no podemos estar preparados para asumir oportunidades.
Mientras vivía esa separación preparé e inicié mi primer curso de Astrología, a la que me aferré hasta con los dientes. Tenía dos alumnos, el papá de una gran amiga y un director de orquesta. 
¡Ah, Astrología!, se necesita mucho amor por ella para permanecer a su lado, entregarse a su llamado y superar los propios miedos. 
Me sentía tan segura como cualquier persona la primera vez que va a iniciar algo nuevo, sentía temor de no poder, sentía ganas de dar ese paso y también sentía incertidumbre y ganas de correr hacia el otro lado. 
La noche anterior al inicio del primer curso, hice una meditación especial, apagué las luces, me senté enfrente a una vela encendida y un incienso y cerré los ojos. 
Al abrir los ojos pude ver perfectamente delineado con la cera que escurría ¡el rostro de una bruja! hasta pude distinguir una verruga en su nariz. Volví a cerrar los ojos, que abrí poco a poco unos momentos después y ví entonces cómo se transformaba la cera del rostro de una bruja al rostro de Lupita, con una franca sonrisa. Por unos segundos quedé como suspendida en el aire, sin peso, flotando, luego sonreí y lloré con agradecimiento y gusto de sentirme respaldada por mi maestra, Guadalupe Leal, que seguía haciendo bromas, agradecí otra vez y recibí su bendición con humildad y con un poco de incertidumbre sobre mi desempeño futuro durante mi primer curso.  Ahora era yo la maestra.
Esta no fue la primera vez que nos conectabamos a través de una vela. Mucho tiempo antes, cuando tenía yo catorce años, y estaba por parir a mi pequeño Aries, me hizo llegar una velita roja, con símbolos en dorado. La instrucción era hacer oración cada noche durante diez minutos, pidiendo un buen parto para mí y un buen nacimiento para mí pequeño. Así lo hice. Poco a poco se fueron formando con los adornos fundidos por la llama ¡unas alas! Conservé la vela algunos años, después, mi madre y yo la encendimos hasta que desapareció todo, incluso las alas. 
Lupita es genial, encuentra la forma de hacerse presente para guiarme, como lo hizo una vez más, cuando tenía que tomar una decisión importante para mi labor de enseñanza astrológica.
Al primer curso de Astrología, le siguieron muchos. 
Empecé una nueva etapa, tanto de conocimiento como de aprendizaje, los que transmitimos algún conocimiento sabemos que nunca se aprende más que cuando se enseña. Cada vez que preparo lecciones, que interpreto los mapas astrales en consulta y de los alumnos, que respondo sus preguntas, aprendo más. 
Porque la Astrología se vive en cada persona en particular, contemplando una posibilidad universal, percibiendo la creatividad con las ventanas del cielo abiertas contemplando una manifestación de la vida, la Astrología es la vida que se muestra en ese instante en que nacemos, es el cruce de la biología terrestre con el devenir universal. 
La consulta en vivo es tan maravillosa, porque se manifiesta la energía y ésta transforma y nos transforma, al consultante y al que interpreta, a través de la consciencia colectiva y universal. 
Si algo puedo asegurar, es que una buena interpretación astrológica, cambia la forma de ver la vida propia, reconcilia con la esencia, ofrece posibilidades y reafirma o elimina sospechas.

Comentarios