15 Saturno: Permanencia y constancia.

 




PERMANENCIA Y CONSTANCIA.

A la vez que impartía cursos de AstrologÍa y Tarot Terapéutico, seguí formando círculos de mujeres, a los que empecé a convocar meses antes, conocí en ellos a una futura socia, creamos talleres donde exploramos lo Sagrado Femenino. En ellos trabajamos con  las cartas astrales de las participantes, con la Luna de cada mapa astral, y a través de eso se conocían más a sí mismas, sus necesidades y aportaciones a la vida. Fueron experiencias muy productivas y agradables para todas.

Considero que el eje de mi vida es la Astrología, que como un Sol me mantiene en órbita alrededor de lo divino, universal, en un entretejido matemático, perfecto, con un deseo permanente por su luz, que me orienta a Ser, y cuando ya soy, me sugiere a veces, otras me empuja a fuerza de presión a otra faceta de mi Ser en ciclos infinitos que se unifican como un mecanismo exacto, del que sólo puedo ver algunas partes, que nunca se separan formando un sutil enlazamiento de hechos, deseos, pensamientos, actos y formas, como destellos del Universo, que nos influencia y al que nosotros influenciamos.

Las conexiones personales y estelares funcionan sin que nos demos cuenta. Sin imaginarlo y mucho menos sin buscarlo.

La sincronicidad, es sutil, muchas veces la llamamos casualidad, cuando es visible, o los hechos suceden en un lapso muy corto de tiempo, y aquellos en los que la distancia es mayor, suelen ser confusos. Así fue cómo, alguna vez desee saber qué se sentía hablar tras un micrófono, entonces una amiga y alumna que participó en una entrevista en la radio, le platicó al locutor que tomaba clases conmigo, él se interesó y nos puso en contacto. Me invitó a participar en su programa de radio “El Guardían de la Noche”, por más de un año, hablando de Astrología y Tarot.

Causalidades o casualidades... se parecen mucho. Resultados de mis acciones anteriores, todo cuenta, hasta lo más insignificante, mis aciertos, mis errores, mi gran empeño por avanzar, aún si saber bien hacia dónde, mis necedades y apegos. Todo ha contado para darle vida a Astro Urania.

El estudio continuo, la práctica, la meditación, las experiencias que me confían mis clientes, que confirman sus mapas astrales y a las que les encontramos sentido juntos, enriquecen muchísimo mi práctica, la certeza que me proporciona saber que cada experiencia es una perla en el filamento universal, hacen que mi amor por la Astrología florezca. Así es cómo las cosas se presentan y así es cómo la he vivido.

Yo pienso que el universo tenía preparado un destino: aprender el lenguaje de los planetas. Sin embargo, mi voluntad tenía que estar de acuerdo, sin mi elección, no existiría yo, como soy ahora, ni tampoco Astro Urania. Tal como me dijo la misma Acuariana que me llevó a la radio:

- Si tú no hubieras querido estudiar Astrología, y la vida sí hubiera querido que la Astrología sea estudiada, habría escogido a otra persona que sí lo quisiera. - 

Lo quise, lo quise, lo pedí.

Como una joven amante me ilusioné creyendo que yo era especial por ser elegida para la Astrología. Pasé años constatando que el movimiento de los planetas “coincide” con los eventos en mi vida y en los seres queridos. Caí en la soberbia de considerarme favorita. Creí que eso me bastaba para no cometer errores, y cometí el peor: creer que por conocer sus símbolos, podía ahorrarme experiencias difíciles en la vida, y sus lecciones fueron aún más severas. La traicioné cuando la abandoné en otras manos. Regresé a ella con la humildad que dan los golpes de la vida y me recibió magnánima, me acunó, me consoló y me dio sustento físico y espiritual. 

Sin darme cuenta cuándo ni cómo, un día sentí, por unos instantes, cómo el universo actúa a través de un mapa astral. Fue un día cualquiera, tal vez lavando los trastes, colgando ropa o barriendo, así, sin más, me dí cuenta de que interpretaba un momento universal escondido en una consciencia biológica humana, aquí en el planeta tierra, en cada mapa astral.







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